¿Esto es realmente bueno para mi hijo?
Esa fue la pregunta que me hice al buscar los primeros zapatos para mi hijo Toni. Solo encontraba suelas rígidas y pesadas. Mi instinto de madre me decía que unos pies tan llenos de vida no podían estar cómodos dentro de algo parecido a una "caja".
Gracias a mi "tribu de mamis" descubrí el calzado respetuoso: una protección que permite al pie sentir y moverse sin interferencias, tal como la naturaleza diseñó.
Lo que empezó como una búsqueda para él, nos convenció a nosotros. Hoy, toda la familia somos barefoot y hemos comprobado cómo mejora nuestra pisada y bienestar. Porque si es lo mejor para ellos, también es lo mejor para nosotros.